martes, 22 de junio de 2010

Peliculas sobre la guerra de Yugoslavia


Lech Walesa

Activista sindical que organizó y dirigió de 1980 a 1990 Solidaridad, la primera organización sindical independiente en el bloque comunista. Durante un tiempo fue un líder carismático de su país, fue presidente de Polonia (1990–95) y recibió el Premio Nobel de la Paz en 1983.
Testigo de las revueltas obreras de 1970 que se saldaron con manifestantes muertos por la policía polaca, se convirtió en el líder de las protestas en el astillero Lenin de Gdansk (antigua Danzig) en agosto de 1980. La amplitud de la revuelta obrera, en la que muy pronto se introdujeron demandas políticas, llevó a que el gobierno finalmente cediera y firmara un acuerdo con los representantes obreros permitiendo a los trabajadores el derecho de organizarse libremente. El Comité de Huelga se transformó en una federación de sindicatos dirigida por Walesa y que vino a denominarse Solidaridad. Más de 10 millones de polacos se adhirieron al movimiento.
El éxito fue efímero. Ante las amenazas soviéticas, el gobierno polaco impuso la ley marcial y el general Jaruselzski estableció una dictadura militar prohibiendo al sindicato Solidaridad y encarcelando a Walesa. Cuando le fue concedido el Premio Nobel de la Paz en 1983, fue su mujer Danuta la que asistió a la ceremonia de entrega en Oslo.
Una nueva oleada de malestar social desencadenó de nuevo una serie de huelgas en 1988. El gobierno comunista se vio de nuevo obligado a negociar con Walesa y otros líderes sindicales. Solidaridad volvió a la legalidad y se convocaron elecciones en las que el sindicato, que participaba como coalición política, obtuvo una abrumadora mayoría. Tadeusz Mazowiecki, compañero de Walesa, fue nombrado primer ministro de Polonia en 1989. Fue el inicio de la oleada democrática que puso fin a las dictaduras comunistas en Europa central y oriental en 1989.
En 1990 Walesa ganó las elecciones y desempeñó el cargo de Presidente de Polonia hasta 1995. Sin embargo, el que fue hábil líder sindical no sirvió para su nuevo puesto. Su estilo de ejercer el cargo, lleno de brusquedades y búsqueda de la confrontación, y su apoyo a las posturas más conservadoras de la Iglesia Católica sobre temas como el aborto fueron erosionando su popularidad. Así, su carrera política terminó en 1995 cuando perdió las elecciones frente Aleksander Kwasniewski, antiguo comunista y líder de la Alianza de la Izquierda Democrática.

sábado, 22 de mayo de 2010

explosiones nucleares en la atmosfera




soldados como cobayas en pruebas con bombas

El Ejército francés utilizó a sus propios soldados como cobayas en sus primeros ensayos atómicos efectuados a principios de los años sesenta en el Sáhara argelino, según revelan unos documentos secretos militares hechos públicos ayer por el diario Le Parisien. El objetivo de estas pruebas, que, según el rotativo, causaron "enfermedades irreversibles" entre los militares, era "estudiar los efectos físicos y psicológicos" de las radiaciones en seres humanos.
Francia efectuó ensayos nucleares en las regiones desérticas de Argelia entre 1960 y 1966. Hasta la fecha han sido muy escasas las informaciones sobre aquellos experimentos, llevados a cabo en el marco de la elaboración de la primera bomba atómica francesa. Pese a que el Gobierno ha asegurado en todo momento que los ensayos se habían efectuado en las mayores condiciones de seguridad posibles, el diario revela que el Ejército utilizó deliberadamente a sus soldados como cobayas durante unas maniobras realizadas el 25 de abril de 1961, conocidas con el nombre de código de Jerbo Verde.

Le Parisien ha obtenido una copia de un informe, de 260 páginas y sellado con el lema "confidentiel défense", que revela los detalles sobre los ensayos de ese mismo día. Se trata de un documento titulado "Génesis de la organización y los experimentos en el Sáhara" y redactado por un militar anónimo hacia 1998, justo antes de que el presidente Jacques Chirac ordenara la interrupción definitiva de los ensayos nucleares por parte de Francia.

Concretamente, el rotativo indica que, después del ensayo de abril de 1961, el Ejército ordenó a alrededor de 300 soldados que entraran en la zona afectada y se dirigieran hacia el lugar en el que había impactado la bomba. El objetivo de esta maniobra, según el informe, era "estudiar los efectos físicos y psicológicos de las armas atómicas en seres humanos" a fin de "obtener los elementos necesarios para la preparación física y el entrenamiento moral del combatiente moderno".

"Una patrulla de vehículos todoterreno ha recibido la orden de dirigirse al punto cero para estudiar la posibilidad de un ataque en la zona contaminada", se lee en el documento, citado por el rotativo. "La patrulla se detuvo a 275 metros del punto cero", prosigue el informe. El experimento con seres humanos, según el documento, reveló que los soldados son "capaces de proseguir el combate" en un terreno contaminado por la bomba atómica, lo cual, en caso de guerra, permitiría "golpear directamente" al enemigo.

Asimismo, el informe constata un "problema". Las máscaras antigás complican las comunicaciones. Por ello, en caso de conflicto "el mando no debe penetrar en la zona contaminada" y los soldados rasos deberían utilizar únicamente "máscaras contra el polvo elementales", ya que las máscaras antigás "disminuirían el ritmo de la maniobra en un 50%".

El ministro de Defensa, Hervé Morin, aseguró que desconoce este informe y que "las dosis radiactivas recibidas durante los ensayos fueron muy bajas". No obstante, según Le Parisien, "las dosis débiles a que se refiere el ministro de Defensa han causado enfermedades irreversibles". El año pasado, el Ejecutivo se comprometió a compensar a las víctimas de estas pruebas, con lo cual reconoció implícitamente que existe una relación entre las explosiones y las enfermedades. Algunos veteranos, tanto de estos ensayos como de los de la Polinesia (1966-1996) han declarado que se les había ordenado tumbarse en el suelo y taparse los ojos durante las explosiones, vestidos únicamente con pantalón corto y camiseta.

Ayatollah Jomeini

(Jomein, 1901 - Teherán, 1989) Líder religioso y dirigente político iraní. Hijo del ayatollah Sayyed Mustafa Musawi, asesinado a los cinco meses de nacer él, tomó el apellido de su pueblo natal, situado en el centro del país. Cuando el joven Jomeini contaba 15 años de edad falleció también su madre. Familiarizado con el orfanato y el concepto del martirio predicado por la fe chií, y proclive a la meditación, recibió una esmerada educación coránica, propia de los descendientes directos de la familia santa del chiísmo, el Profeta Mahoma, su hija Fátima y su esposo Alí (de ahí su condición de Sayyed), y del séptimo imán, Musa el-Kassim (los así bendecidos eran Musawi) en los centros de Isfahán (desde los 12 años), Arak (desde los 16) y la ciudad santa de Qom (desde los 18).


Allí se integró en la Asamblea Teológica y profundizó sus conocimientos en literatura, misticismo, gnosticismo, lógica, ética, retórica y jurisprudencia islámicos, además de filosofía, astronomía y matemáticas. Sus maestros fueron los más renombrados sabios de Qom, que en los años siguientes haría grandes avances en Teología. Cuando en 1929 contrajo matrimonio con Batul-Irán, hija de un ayatollah de la ciudad de Redj, la nueva familia se instaló en Qom, y en los años de la guerra mundial Jomeini y sus hermanos llevaron una empresa de transporte.

En 1927 había accedido a la dignidad de Ijtihad, lo cual quiere decir que era digno de interpretar el Corán y demás textos sagrados; ello supone el primer paso para el liderazgo religioso. Asumió la dirección de la Asamblea de Qom y se le consideró un ejemplo de ascetismo, castidad y fe en Dios. Sus enseñanzas en las escuelas teológicas y mezquitas de Qom le otorgaron crecientes respeto y autoridad, lo que le permitió ascender en la jerarquía del clero chií, a hodjatoleslam ('autoridad del Islam') y luego a ayatollah ('gran signo de Dios'). En su círculo de allegados se encontraban algunas de las futuras primeras figuras de la República Islámica.

Opuesto ya a las medidas secularizadoras del sha Reza Khan, en 1963, la reforma agraria contenida en la Revolución Blanca impulsada por su hijo Reza Pahlevi resultó ofensiva al clero chií por privar a los mullah o clérigos de parte de sus tierras. Jomeini encabezó entonces la oposición en Qom, y en un discurso en el mes de junio de aquel año atacó al sha como "enemigo de la religión". Fue arrestado, pero su arenga encontró eco en los centros urbanos del país, que fueron escenario de manifestaciones sangrientamente reprimidas.

Presionado por el pueblo, el sha liberó a Jomeini, ya erigido en principal voz de la oposición islámica al sha. Exiliado en Turquía en noviembre de 1964, se estableció pronto en Najaf, Iraq, otra de las ciudades santas del chiísmo, donde prosiguió sus labores docentes. En los catorce años siguientes, con la anuencia de las autoridades iraquíes, Jomeini redobló sus ataques contra la dictadura del sha, a la que consideraba no sólo opresora del pueblo, sino blasfema ante Dios. Jomeini hizo de hecho una declaración de guerra total a la monarquía, en los campos intelectual, moral y social.

A los ojos de los fieles fue tomando cuerpo la visión de un Jomeini mesiánico, como el Mahdi o el redentor del mundo islámico, o mejor aún el Imán que los chiíes estaban esperando desde la misteriosa ocultación del duodécimo poseedor de esta dignidad, en el año 880. Jomeini hizo llegar sus discursos a la población iraní a través de cintas magnetofónicas y fue tejiendo una disciplinada organización, con células de agitación y propaganda.

El 24 de septiembre de 1978 el gobierno iraquí (desde hacía tres años en entendimiento con el iraní), informó a Jomeini de su expulsión del país. Tras fallidas gestiones para afincarse en Kuwait, Líbano y Siria, Jomeini, por consejo de su hijo Ahmad (otro hijo mayor, Mustafá, fue asesinado en 1977 en Iraq), decidió establecerse en París, en cuyo suburbio de Neauphle-le-Château fue acogido por un iraní residente. Se negó a acatar el abandono de sus actividades políticas exigido por el gobierno francés e intensificó sus anatemas contra el sha, hábilmente difundidas por sus seguidores en Irán. Allí, entretanto, había comenzado el asalto final contra el régimen, con manifestaciones multitudinarias y una durísima represión de las fuerzas de seguridad.

El 13 de enero de 1979 Jomeini constituyó en París un Consejo de la Revolución Islámica, tres días después el sha y su familia abandonaban Irán y el 1 de febrero, sin poder impedirlo el gobierno de S. Bajtiar, el avión que llevaba a Jomeini aterrizó en el aeropuerto de Teherán, donde se le tributó un gran recibimiento. El 5 designó primer ministro provisional a M. Bazargan, un veterano opositor al sha, que hacia el día 11 quedó como poder ejecutivo indiscutible al disolverse el gabinete Bajtiar y desistir el ejército de oponerse al virtual triunfo de la Revolución.



En los meses siguientes Jomeini inspiró la acción de los comités de pasdarn ('guardianes de la Revolución'), que ejecutaron sumariamente a miles de miembros de la SAVAK (la temible policía secreta del sha), oficiales del ejército y políticos afectos al régimen depuesto, pero también a delincuentes comunes y a ciudadanos cuya conducta no se ajustaba al rigorismo moral ahora impuesto.

El 1 de abril de 1979 proclamó la República Islámica y el 3 de agosto se celebraron elecciones para una Asamblea Constituyente, en la que el Partido de la Revolución Islámica se hizo con la casi totalidad de los escaños. Impuestas las fuerzas islamistas conservadoras sobre los islamistas de izquierda (Combatientes Sagrados del Pueblo, Mujahidin-e-Khalq) y los partidos liberales y laicos, Jomeini se erigió a partir de 1980 en virtual y absoluto autócrata (sería más exacto referirlo como “teócrata”) del país en representación del gobierno de Dios en la tierra.

Siempre insistió en que él era un mero instrumento de Dios para la aplicación de sus designios. Aunque nunca ostentó la presidencia de la República o la jefatura del Gobierno, su condición de "Guía de la Revolución", ayatollah y, por aclamación popular, "imán" –en referencia al esperado duodécimo imán de la secta chií mayoritaria, tratamiento que no hizo muchos esfuerzos en desautorizar-, Jomeini mantuvo hasta su muerte la suprema autoridad política y religiosa.

Se enfrentó con una saña sin precedentes a EE.UU. (el "gran Satán"), confrontación que hizo perder las elecciones al presidente J. Carter, y su concepto de jihad ('guerra santa') en el conflicto armado con Iraq (septiembre de 1980-agosto de 1988) llevó a cientos de miles de jóvenes a morir con el nombre de Alá en los labios. Demonizado en Occidente, que le temía, y seguido fanáticamente por millones de iraníes, Jomeini fue uno de los últimos conductores de masas del siglo XX. Su influencia en el orbe musulmán ha sido enorme y ha inspirado la acción radical, intolerante y redentorista de muchos grupos islámicos, ya no meramente chiíes. A su fallecimiento, el hodjatoleslam Ali Jamenei, que hasta entonces ocupaba la presidencia de la República, asumió la condición de Guía de la Revolución, y el hodjatoleslam A. A. Hashemi Rafsanjani sustituyó a éste en la jefatura nominal del Estado.

La revolución islámica de Irán

Las reformas modernizadoras emprendidas por el Sha Reza Pahlevi en el marco de una dictadura corrupta y bajo una fuerte influencia norteamericana engendraron un importante descontento social, prontamente encauzado por el clero chiíta.

Pese a la brutal represión de las fuerzas policiales, largos meses de protestas desencadenaron la huida del Sha y el fracaso del intento de mantener un régimen pro-occidental bajo el primer ministro Bajtiar. El Ayatollah Jomeini retornó desde su exilio francés el 1 de febrero de 1979 en medio de enormes manifestaciones.

El 1 de abril tras una abrumadora victoria en un referéndum, Jomeini proclamó la República Islámica a la que pronto se dotó con una Constitución que reflejaba los ideales de gobierno islámico. Inmediatamente se tomaron medidas fundamentalistas y comités revolucionarios patrullaron las calles para obligar a cumplir los códigos de comportamiento y vestido. Mientras el régimen trataba de borrar cualquier vestigio de influencia occidental.

El sentimiento antiamericano se desbordó el 4 de noviembre de 1979 con el asalto por estudiantes islámicos de la embajada de EE.UU. Cincuenta y dos súbditos norteamericanos fueron mantenidos como rehenes hasta el 20 de enero de 1981. El nuevo Irán islámico se enfrentaba directamente con las dos superpotencias.

Los primeros años del gobierno revolucionarios se caracterizaron por la virtual eliminación de toda la oposición política en el marco de una represión brutal. El estallido de la guerra con Irak en septiembre de 1980, tras la agresión del régimen de Saddam Hussein, supuso una verdadera tragedia para ambos pueblos y fortaleció aún más la dictadura de los clérigos chiítas.

El fin por extenuación de la guerra en 1988 y la muerte de Jomeini en 1989 abrieron una nueva etapa en la historia del Irán islámico.

martes, 11 de mayo de 2010

Asesinato de Kennedy

JOHN FITZGERALD KENNEDY (1917-1963). 35 Presidente de los Estados Unidos (1961-1963). Kennedy nació en Brookline (Massachusetts), el 29 de mayo de 1917, segundo hijo del financiero Joseph P. Kennedy, embajador en Gran Bretaña durante el gobierno de Franklin D. Roosevelt. Se graduó por la Universidad de Harvard en 1940, se dio a conocer con la publicación de la ampliación de su tesis universitaria sobre la no preparación de Inglaterra para la II Guerra Mundial. Participó en esta contienda como oficial de Marina y fue héroe de la guerra del Pacífico. De regreso a su Boston natal se afilió al Partido Demócrata y se presentó con éxito a las elecciones a Cámara de Representantes en 1946. Los votantes de Massachusetts le eligieron al Senado en 1952.
En 1953 contrajo matrimonio con Jacqueline Bouvier con la que tuvo dos hijos. Durante su recuperación de una operación de la espina dorsal, Kennedy completó bosquejos biográficos de dirigentes políticos (1956), con los que obtuvo el premio Pulitzer en 1957. Después de un intento sin éxito para obtener la nominación vicepresidencial en la lista de Adlai E. Stevenson en 1956, Kennedy comenzó a planear su presentación a la elección presidencial de 1960. Asumió el liderazgo del ala liberal del Partido Demócrata y reunió en torno suyo a un grupo de jóvenes políticos con talento, en el que se encontraba Robert F. Kennedy, su hermano y director de la campaña.
Obtuvo la nominación en la primera votación e hizo campaña con el senador de Texas Lyndon B. Johnson como compañero en las elecciones frente al vicepresidente Richard M. Nixon, nominado candidato republicano para la presidencia. Obtuvo la victoria en las elecciones por un estrecho margen de 113.000 votos sobre un electorado de 68.800.000, aunque no pudo disponer sino de una reducida mayoría demócrata en el Congreso. J.F.K. fue el Presidente más joven y el primero católico de la historia de U.S.A.
En 1961, su primer año en el cargo, Kennedy fue criticado ásperamente por una serie de acontecimientos internacionales adversos. Heredado del gobierno anterior un plan secreto para derrocar al régimen cubano de Fidel Castro, Kennedy aprobó la invasión de Cuba en abril por refugiados que operaban con la ayuda de algunas agencias estadounidenses. El fracaso de la invasión en la bahía de Cochinos se convirtió en una frustración personal para el presidente. Después, en primavera, Kennedy consideró la posibilidad de enviar tropas a Laos, que estaba siendo amenazado por insurgentes comunistas. Voló a Viena en junio para entrevistarse con el primer ministro soviético Nikita Kruschev y ambos acordaron un la neutralidad de esta cuestión, surgiendo, en cambio, el problema de Berlín. Cuando se levantó el muro entre los sectores occidental y oriental de Berlín en agosto, Kennedy respondió enviando un contingente militar a la ruta terrestre hacia Berlín para reafirmar los derechos de acceso. Las tensiones de la guerra fría se agravaron cuando la Unión Soviética envió el primer hombre al espacio en abril y realizó pruebas nucleares en la atmósfera en septiembre.
Kennedy tuvo problemas en el Congreso de Estados Unidos, donde sus propuestas más importantes para el estímulo económico, la reforma fiscal, la ayuda a la educación y un bienestar ampliado quedaron obstruidas. Tuvo mejor suerte con sus acciones ejecutivas, persuadiendo a importantes compañías siderúrgicas para que dieran marcha atrás en los aumentos de precios en abril de 1962 y estimuló la carrera para llegar a la Luna. Kennedy respondió enérgicamente contra los esfuerzos para frustrar la integración de los negros en las universidades de los estados del Sur amenazando incluso con el envío de tropas federales si no se cumplían las leyes antirracistas. Para reforzar los derechos civiles, Kennedy envió al Congreso un mensaje especial solicitando una legislación para acabar con la segregación en los servicios públicos y dar al Departamento de Justicia autoridad para llevar a cabo acciones en favor de la integración escolar. La mayor parte de sus propuestas fueron promulgadas en última instancia en 1964 en la Ley de Derechos Civiles.
En otoño de 1963 Kennedy comenzó a planificar su estrategia para la reelección. Viajó por todo el país alabando la mejora de relaciones con los soviéticos. El 22/11/1963, mientras viajaba en un automóvil descapotable por Dallas (Texas), Kennedy recibió varios disparos en la cabeza y en el cuello, a consecuencia de los cuales falleció. Una comisión encabezada por el presidente del Tribunal Supremo Earl Warren (Comisión Warren), llegó a la conclusión en septiembre de 1964 de que el único asesino había sido Lee Harvey Oswald, antiguo soldado estadounidense. Oswald, que fue detenido horas después del asesinato en un cine próximo, fue asesinado dos días después por el propietario de un bar nocturno de Dallas, Jack Ruby, mientras era conducido desde la ciudad a la prisión del condado.
Las investigaciones posteriores sugirieron la firme posibilidad de que a Kennedy le dispararan al menos dos francotiradores, de frente y por detrás, lo que confirmaba las impresiones de la mayoría de los testigos oculares. Se identificaron varios posibles promotores del magnicidio, incluida la mafia y los exiliados cubanos descontentos. J.F.K. fue enterrado en el Cementerio de Arlington.